DIARIO DE TRIANA X

131 comentarios en “DIARIO DE TRIANA X”

  1. Para retomar el contacto de esta manera no esta nada mal. No deje de leerte durante mis vacaciones. Aun me queda una semana pero ire aterrizando de a poco. Pregunta: le descontaste del salario la camiseta y los pantalones? je!

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      1. Sí, lo confieso. Tenía que evadirme de esta cárcel descolorida con ingenieros reclusos por todos lados, chivatos que rajarán estos escapismos al mundo de la fantasía. La vida aquí es dura. Tienes que ganártelos si no quieres ser la reina de las duchas, digo, el fantasma de los teclados.

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              1. El aliento del curioso se me pega al cogote. Las miradas de alrededor queman el fósforo de mi monitor. El faro inmisericorde del proxy y de los de sistemas rastrean los bytes que me llegan. Pero poco a poco voy socavando los muros de la prisión, minando sin parar cada minuto, cada hora, cada día.
                Quiero decir que poco a poco 🙂 .
                PS.- Poco fósforo llevan ya los monitores, pero no deja de ser una imagen químico poética.

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              2. Jajajaja. Quiero decir que en el curro es imposible leer en condiciones, con tanta gente más pendiente de tu trabajo que del suyo. tan solo me escapo unos minutillos para leer algo agradable. Así es que, por obligación, poco a poco.

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  2. Hola Ana.
    Vaya descubrimiento el de Triana.
    No sabía que pudiera encontrar algo así en este blog, pero ha sido una grata sorpresa. Espero poder tener más noticias de Triana porque a veces viene bien cambiar un poco el chip y sumergirse en nuevas experiencias.
    Gracias por mostrarnos esta otra faceta de tu blog, y me ha encantado leer algo tan fresco y sugerente.
    Un abrazo, y que las sorpresas siempre sean agradables.

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    1. Hola Fran, sorpresas te da la vida!
      Hay un apartado especialmente dedicado a ella desde la primera entrega hasta esta. El blog empezó siendo un grito a la crisis de los cuarenta, luego aparecieron algunos relatos, después vino Triana y luego la poesía. Ahora hay casi de todo. Me alegro de que te guste y lo disfrutes. Un abrazo y gracias por venir una vez más.

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  3. Una vez llego aquí, al final de tu espacio destinado a comentarios, me pasa lo mismo que me pasa en el Blog de Icástico, ya no me acuerdo de lo que iba a decir, Ana, pues llevo, sin exagerar, media hora dándole a la rueda del ratón. Pero veamos, recuerdo que me gustó, que escribes para ser leída y que tu don está en saber juntar esas letras. Ese diario de Triana tiene arte … y me hace sentir.
    Un abrazo que dejo aquí pues arriba ya no llego hoy.

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  4. Ay Ana… o debería decir, Triana…
    Yo soy quien riego mis preciados rosales, quien quito las hojas marchitas y remuevo la tierra.
    Qué pena que nadie me ponga un te con hielo…
    ¿Y eso de las tijeras? menos mal que has dejado claro que la camiseta era vieja. Ahora, que si fuera una de mis favoritas me pondría como loca. ¿Qué es eso de cortar la ropa, cuando lo mejor es quitarttela cautelosa y dejarla dobladita sobre una silla…
    Jajajajaja me hago mayor Triana. Muuuy mayor!!!

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              1. Fruto de las prisas o del desasosiego que te causó la lectura? No ves que para escribir como para otras cosas, como regar los rosales por ejemplo, no se pueden tener prisas?
                Estás desentrenado?? A ver cómo lo solucionamos.
                P.D. Los polvorones de Gijón son deliciosos, ya lo sabes no?? Precioso detalle!

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              2. Bueno… Un poco desentrenado. Nada que un buen descanso no arregle.
                El polvorón fue una casualidad en las Navidades pasadas. A muchos kilómetros de mi casa, allí aparecieron… Cuando le dabla vueltas a mi regreso a casa, me vino a la mente aquella foto.

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              3. Preciosa casualidad que en tus Navidades pasadas apareciese un polvorón de mi ciudad. Estoy segura de que sonreíste al verlo. Por qué crees que tu mente trajo esa foto con tu vuelta a casa? Lo has pensado? Jajajajaja el destino nos pone graciosas casualidades en el camino.
                Y voy a rizar el rizo, y te vas a reir porque lo más gracioso es que lejos de casa sin poder saborear “polvorones” haya aparecido un “polvorón” de Gijón!! 😂😂😂😂😂

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              4. En las tripas de mi superteléfono llevo una copia virtual de mi blog, aunque sin poder actualizarse a traves de internet. Ese día repasaba cosas antiguas cuando aparecieron los polvorones y alguna cosilla mas. Claro que sonreí y por eso tomé esa foto uniendo casualidades, una vez más, muy lejos de mi casa. La navidad y los meses siguientes se complicaron de tal manera que la foto se quedó olvidada… hasta mi regreso.

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              5. Si, me pasa. Y me da mucha rabia cuando escribo desde el teléfono y se me cuelan cosas. Tu réplica es fantástica, como siempre.
                Sabes esa sensación de esperar algo con impaciencia, que sabes que llega pero tarda, que sabes que te va a gustar pero se retrasa, que estás deseando que llegue y el tiempo no pasa?? Si esa. Pues así desde anoche. Como siempre….gracias!!!
                You made my day.
                Bienvenido a casa!!

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              6. Esperar algo con impaciencia…Conozco muy bien esa sensación. Me alegro que mi réplica te haya gustado, aunque no tiene mucho mérito cuando se puede partir de algo tan bueno como tu relato.
                Un abrazo. You made an special day…!!!

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  5. “””En la casa de la playa, aquel día hacía un calor de espanto. Yo me defendía con unas simples y flojas bermudas con letras de los Beatles. Nada más aguantaba sobre mi cuerpo. Lo de Triana necesito explicarlo con algunas líneas más de texto, quizás un párrafo completo porque ella es ella, y seguro que ya me entienden.
    Aquel pantaloncito de longitud turbadora, lo amaba y odiaba a partes iguales. Perverso como ningún otro en su guardarropa, ahora si y ahora no, me dejaba entrever instantes breves y gloriosos de sus ingles de seda y unas nalgas de acero capaces de hacer pecar a un Jesuita. La camiseta… ¡ay la camiseta!. Tan blanca como desgastada, ajustada con unos leves tirantes cayendo al precipicio de su escote, brillante y húmedo por el tremendo calor de aquel día. La maldita camiseta estaba tan desgastada que apenas conseguía ocultar aquellos dos feroces escribanos que se empeñaban en dibujar con pequeños e hipnotizantes movimientos, el nombre de Triana por dentro de la tela… o al menos a mí me lo parece siempre que la veo.
    Absorto en el ir y venir por la cocina de semejante diosa, cuando me dí cuenta, entre parpadeo y parpadeo, un ejército de cubitos de hielo se dispersaban por la encimera. Allí estaba yo para atrapar al más audaz y juguetón de todos ellos y nada más tocar mi mano, un demonio se apoderó de mí…
    – Triana, hoy el cartero va a llamar dos veces – Le dije con mi mejor sonrisa mientras ella terminaba de preparar las bebidas.
    El hielo de mi mano, como un brutal imán de neomidio buscó su piel, sus labios y su escote de infarto hasta el margen mismo de su camiseta. Ahí fue donde creo que, en unos segundos casi mágicos, urdí mi venganza. Tomé a Triana entre mis brazos y la senté frente a mi en la encimera. Sin dejar de mirarme se dejó deslizar sobre su espalda y sus piernas volaron hasta reposar sobre mis hombros para decirme, soy tuya, solo con sus ojos.
    Ya por aquel entonces, en mis manos brillaban las hojas de la gran tijera de cocina que, con precisión de cirujano, cortaron primero la camiseta que apenas conseguía ocultar su excitación, y atacando, segundos después, al maldito pantalón causante de tantos y tantos sofocos playeros…
    Con el hielo entre mis labios y Triana a mi merced, no quedó un solo pliegue sin surcar, desde sus dunas doradas por el sol hasta el oasis donde sacié mi sed y rompimos el silencio con su voz de placer quebrantada. Agua dulce, agua salada… El infierno comenzó con un simple hielo, es verdad, y no sé cómo lo hace pero así es el mundo tal y como ella lo crea… cosas de diosas.”””

    Al regreso de mi viaje, me he encontrado una verdadera avalancha de lectura atrasada. Felicidades Anita, por la evolución que he notado en tu Triana. Entrar en vuestros mundos a través de los blogs, es un placer que me reconforta y me da la paz que se necesita para leer y escribir con calma y sosiego. Mi más sincera enhorabuena por tu trabajo.

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      1. Bueno, la locura en todo caso, es mutua y con la poesía como agradable origen y destino. Escribir estas réplicas a los relatos de Ana surgió de casualidad. Me sorprendieron sus comentarios en mi blog, prácticamente desierto de ellos. Un buen día, como agradecimiento, se me ocurrió la idea de publicar un post para sorprenderla, encondiendo en una historia, trocitos de la suya, como un acertijo… Y a partir de ahí, relato tras relato de Triana, llegamos a donde te encuentras. Un abrazo.

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  6. Tengo la sensación de que las historias de Triana siempre ocurren en locaciones cálidas, como si el calor del ambiente o de la atmósfera fuese un complemento del calor interior de la protagonista. También el acto de regar las rosas puede considerarse un símbolo de la pasión y de la libertad con la cual ella vive su erotismo. Sería interesante verla en un entorno de nieve o donde su accionar nos llevara de la mano a una “escalada” pasional…

    Besos mil.

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  7. Veintiséis de septiembre, lo recuerdo como si fuera ayer y esa escena ha quedado grabada en mi mente, he delirado al volver el tiempo atrás, se derrite el hielo pero esta historia está para leer mientras el café y el té se enfrían, en tanto los cuerpos se alinean y convergen como todo con pasión.

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