DIARIO DE TRIANA VIII

200 comentarios en “DIARIO DE TRIANA VIII”

        1. Tu no has leído el relato. Esta vez retozaban en el agua!! Sin arena. Y como ya comenté antes, la montaña también tiene su encanto. Incluso en pleno campo puede ser interesante. A ver si se van a un refugio de montaña un día y retozan locamente a 2000 m. de altura…

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  1. Ella dijo que si. Lo había hecho en otras ocasiones, con la mirada, con una caricia, con un simple gesto, un guiño, un beso… pero esta vez fue decididamente especial. Ella dijo un “SI” que sonaba a nota musical, dulce y melodiosa, como la música de Emeli Sandé que nos acompañaba por la radio del coche. Mucho tiempo llevaba yo sugiriendo que, algún día, podría acompañarme a la playa nudista y para no variar, Triana volvió a sorprenderme con su respuesta y con su natural curiosidad y ganas de explorar… nuestras vidas.
    No soy de los que le quitan el coche a las chicas pero, como me sabía la ruta casi con los ojos cerrados, Triana me pidió que condujera su coche y no me pude negar.
    Conduje despacio por la autopista. El descapotable nos dejaba gozar del frescor de la mañana y no era una día para ser impacientes estropeando el momento con prisas. Aparcamos en un llano de tierra al borde de la carretera. Aún nos quedaban unos veinte minutos de caminata hasta la playa y la cara de sorpresa de Triana me lo decía todo.
    – Tranquila, -le dije- No suele venir mucha gente.
    Y es lo normal. Los amantes del naturismo, nos suele costar mucho encontrar playas en las que nadie se moleste por olvidarnos del bañador en casa. Después de pulsar el botón mágico de la capota eléctrica del coche, cogí la bolsa de la playa con un par de botellas de agua y nos pusimos en marcha.
    Tras bajar por un no muy complicado sendero, llegamos a la playa casi desierta. Que eligiéramos un día entre semana ayudaba mucho a que solo nos encontráramos con un par de parejas paseando por la arena. Nos descalzamos y fuimos chapoteando por la orilla hasta el otro extremo de la playa, al abrigo de las rocas que cerraban la cala.
    Triana se quedó como hipnotizada mirando el mar, extrañamente en calma. A su espalda, la suave brisa me traía los aromas del mar que se mezclaban con el olor de su pelo. Con mis manos sobre sus hombros, deslicé las asillas de su ligero vestido ibicenco, cayendo a la arena donde ya le esperaban mis viejas bermudas. Me parecía mentira que ella estuviera tan tranquila y yo como un quinceañero en su primera cita, emocionado al soltarle las lazadas de su tanga rosa…
    -Voy a ser bueno, voy a ser bueno…- Me repetía yo mentalmente mientras la observaba, perfecta como un bailarina en un cuadro de Degas. Ella sola se bastaba para llenar de luz cualquier pintura…
    -No podemos dejar que se queme esta piel tan blanquita, Triana- Le susurré al oído mientras agitaba el bote de protector solar, intentando relajar mi mente y no empezar a comérmela a besos allí mismo.
    -Voy a ser bueno, voy a ser bueno- Me repetía mientras extendía la crema por el impresionante cuerpo de Triana… y mis manos, con vida propia, iban y venían con la crema buscando pliegues imposibles, la tersura de sus pechos, el vértigo de sus caderas, mientras le iba recitando un texto que había leído en algún blog de esos raros que leo de vez en cuando… “Gozaremos del sol en cada centímetro de la piel… el placer de la crema que por tu espalda deslizo, con mi mano temblorosa …”
    Mi otro yo estaba ya intentando ir por libre cuando conseguí retomar el control, y con una palmadita en aquel culo de infarto, le dije -¡estás lista, vamos al agua!
    A pesar de que el día lucía espléndido, el agua nos recibió con la frialdad típica de la tierra, despertando en nosotros un nueva e intensa avalancha de sensaciones nuevas. Con el agua por el ombligo, los dos empezamos a comprender que allí había mas fuego que agua. Mi meteórica erección rozaba sus piernas cuando sus pezones intentaban taladrarme mi pecho. Seguíamos jugando con nuestras caricias bajo el agua cuando pude ver como la gente que paseaba por la playa, tomaba el camino de salida y no pude, no pudimos esperar más. Casi flotando en aquel mar en calma, la dejé caer poco a poco dirigiendo sus caderas hacia mi. En un instante inolvidable, sentí su calor bajo el agua y aquel suspiro en su boca invitándome a entrar… Y embestí, como nunca lo había hecho sintiendo aquel brutal contraste del frío del mar y Triana devorándome una vez más, hasta el último centímetro de… mi ser.
    El mar seguía en calma pero una pequeña y pasional tempestad giró hasta el éxtasis a nuestro alrededor… El agua hervía y nosotros también, hasta caer, al fin, rendidos en la arena.

    Como siempre, mi día se ha complicado… Tu Triana levanta pasiones y comentarios apasionados, cada vez más. Enhorabuena, Anita. Besos y abrazos de “hierva-buena” y miel.

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    1. De madrugada, no podía ser de otra manera…sorprendentemente tranquila he estado toda la tarde. Esa tranquilidad que da el saber que lo que se espera llegará aunque tarde un poco. Esta virtud de la paciencia, desconocida por mi hasta el momento, estás cosechándola de maravilla. Lo que no se me va a quitar nunca es la cara de sorpresa, son los ojos como platos y la risa incontenible que me provocan tus maravillosas réplicas que superan con creces mi sencillo relato….
      No soy de las que dejan el coche a los chicos pero no sabía el camino…y me encanta mi coche pero no es un descapotable jajajajajajajjajajaj. Dios! Eres terrible!! Y si que fuiste bueno, aunque solo unos minutos….Deja que recupere el aliento y la cordura….esta hora de la mañana es…tremenda jajajajaja.

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    2. Relajados y felices nos tumbamos en las toallas, boca abajo, entrelazando nuestras manos, dormitando a ratos y charlando otros, entre risas cómplices intercambiamos miradas y caricias.
      Apenas media docena de personas paseaban a lo lejos. Almorzamos pronto porque con el madrugón y el ejercicio acuático posterior, estábamos famélicos, así que devoramos con avidez la deliciosa tortilla que él preparó antes de salir mientras yo organizaba las cosas de la playa.
      Cuando terminamos, sacudimos las toallas y las colocamos orientadas al sol de la tarde. Apoyé mi espalda en las rocas y cogí el libro que había metido en la bolsa. Un poemario de Fernando Pesoa.
      Recostada la cabeza sobre mi regazo, su cara orientada hacia mi vientre proyectaba el aliento de su respiración tranquila en el triángulo que formaban mis piernas. Mientras yo leía en voz alta, se quedó profundamente dormido, no sin antes atesorar en su nariz el olor de mi piel, mezcla de mujer y sal.

      ¿Qué voz viene sobre el sonido de las olas
      que no es la voz del mar?
      ¿Será la voz de alguien que nos habla,
      pero que, si escuchamos, calla,
      precisamente por habernos puesto a escuchar?
      Y sólo si, medio adormecidos,
      oímos sin saber que oímos,
      ella nos habla de la esperanza
      hacia la que, como un niño
      que duerme, durmiendo sonreímos.
      Son islas afortunadas,
      son tierras que no tienen lugar,
      donde el Rey vive esperando.
      Pero si andamos despertando,
      calla la voz, y sólo es el mar.

      Permaneció así durante mucho tiempo escuchándome aún dormido recitar cada vez más despacio hasta que mi voz solo fue un murmullo apenas audible entre el ruido de las olas. Mis dedos acariciaban su cabeza y me detuve a mirarle, solo mirarle, apacible, como un niño pequeño. Acaricié su cara, la fina raya que dibujaban sus pestañas perpendiculares a la prominente nariz. Un dedo travieso atravesó los labios que en ese momento se abrieron para decir mi nombre muy quedo:
      -Triana
      -Dime amor
      -¿Aún te hierve la sangre cuando me miras?
      -Cada día más…

      No me llegarán mil palabras para agradecerte estas réplicas maravillosas que son fuente de inspiración permanente para mi. Una vez más me has sorprendido con tu texto. Lo que no me sorprende ya es tu extraordinaria generosidad cada vez que vienes a mi casa.
      Eternamente agradecida
      TriAna

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  2. Vaya, cuando llego hasta aquí, 145 comentarios me lo hicieron recorrer hasta agotar el dedito sobre el ratón y, sí, como casi siempre ya está todo dicho. Bello lienzo, Ana, … Triana, bellos recuerdos … incomparables. Gracias por contarlo y por hacerlo de esa manera tan sutil.
    Un abrazo, Ana.

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          1. Ja,ja,ja. Bueno, pues decía (o no decía pero quería haber dicho, o no quería haber dicho pero se me pasó por la cabeza…) que no es que esté pachucho, sino harto, ahíto, asaz, atestado, atiborrado, cansado, empachado, lleno, saciado, satisfecho… de sexo, lo que se dice… muy follao, y, por tanto, no respondo igual a los estímulos, aunque sean tan sugerentes y tan bien escritos como tu relato.

            Ahora voy, me despierto y meto un pie en el orinal (o escupidera), ja,ja,ja.

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        1. Ella es muchas mujeres juntas y ninguna en concreto jajaja.
          En realidad Triana es un nombre con el que otro amigo bloguero me bautizó un día y me dedicó una entrada. Su nombre es Pink Panzer, tiene un blog maravilloso, y cuando busqué un nombre para mi protagonista pensé que ese era perfecto. Y a partir de ahí surgieron más relatos de ella y si te fijas en los comentarios, siempre hay uno de Pink que cuenta la historia desde su perspectiva. Es su generosisima aportación a mi blog y a partir de ella surgen más entradas de Triana. Es una historia preciosa. No dejes de visitarle. Besazos y gracias!!

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        1. Voy preparándolo. Te iba a dejar un comentario a ese post pero antes quería comprobar una cosa porque yo tengo problemas para cargar los comentarios por ejemplo, pero es desde el pc de casa y no está con esa compañía. Sin embargo en el teléfono no tengo problemas y es de Movistar.

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          1. Los problemas, al menos en mi caso, son mayores cuando estás dentro del panel de administración de WordPress, es casi impracticable. La otra vez que pasó esto no todos estuvieron afectados, se dio por zonas y por rangos de IP, por eso quizás a muchos usuarios de Movistar no les afecte pero a otros si. Bueno, estamos offtopiqueando el maravilloso relato con cosas de operadoras de ADSL.

            Un saludo.

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            1. Bueno pues espero que se solucione pronto y no se repita.
              Me alegro muchisimo de que mi relato te parezca maravilloso. Hay más entradas de esta protagonista en la categoría que lleva su nombre por si quieres leer un poco más. Bienvenido otra vez y gracias por tus amables palabras. Besines on line

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