UNA HISTORIA DE AMOR

113 comentarios en “UNA HISTORIA DE AMOR”

  1. La realidad es mucho mejor que la ficción en estas ocasiones. Yo siempre he estado de cara al público y es genial, se aprende mucho, incluso de los malos momentos que también los hay.
    Un abrazote y buena Semana Santa.

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  2. La realidad nos enseña que por cada historia como la de María y José, hay mil de desamor, desencuentros, hartazgo, hastío… Quizá haya que educar a la gente en no sobrevalorar tanto ese amor romántico que nos quieren vender, y aprender a vivir el momento, al día, disfrutando de todo lo bueno que tenemos delante de nuestros ojos. Y hablo desde una posición ventajista, que yo sí encontré el amor definitivo, la persona con la que estoy feliz cada segundo que paso junto a ella… pero veo casos que me ponen los pelos de punta: amigos, muchas familias de alumnos y alumnas que he tenido a lo largo de estos años con historias verdaderamente espeluznantes en lo afectivo… En fin, que ahí radica la belleza de esta historia, en su excepcionalidad, y es bonita, reconfortante, digna de estudio…
    Un abrazo

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    1. Supongo que tiene mucho que ver con que a la generación de María no le debieron contar historias de amor romántico , de príncipes y princesas, o quizás que ella como tu, encontró el amor verdadero en una persona que la amaba de la misma manera que ella a él. O puede ser que el centro de su vida era José, de la misma manera que ella lo era para su marido. Y ahí puede radicar parte del truco, en enfocarnos en el bien del otro, en hacerle feliz, siempre y cuando seamos correspondidos de la misma manera. Pero está muy de moda ahora el desapego, el no engancharse a nadie, el vivir cada uno a su manera y así, creo que no funciona este amor. Otros puede que funcionen, pero este del que yo hablo hoy no.
      Enhorabuena por haberlo encontrado

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      1. Claro, es parte del “truco”, Ana, ponerse en el lugar de la otra persona, empatizar, si se puede, hasta donde te permitan los límites de la razón, y reirse mucho, divertirse y hacer frente a todo lo que surja en común… Y sí que está muy de moda el desapego. Yo tengo amigos y amigas que son felices en soledad, sin necesidad, dicen, de hipotecar su vida a la de otra pesona. Que cada cual sea libre, como es lógico. En mi opinión, es un lujo poder encontrar esa vida en común y ser feliz en ella.
        Más abrazos carbayones (con origen berciano 😉 )

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        1. Estoy de acuerdo contigo en que reirse también es vital, tener aficiones comunes, hacer frente a la vida juntos, admirarse.
          Y claro que se puede ser feliz solo, pero creo que nos gusta más vivir en compañía, lo que demuestra el que haya parejas que no se soportan pero que siguen juntos por miedo a la soledad. Grave error, por otra parte.
          La suerte es encontrar el amor, a la edad que sea. Besines de culo moyao

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  3. Precioso. Es una historia de amor incondicional muy bonita, de las que casi no quedan. Porque nos cansamos enseguida, nos cansamos de todo, siempre queremos lo que no tenemos, cada día nos cuesta más que nos hagan felices. Creo que (en general) nos planteamos la vida con demasiadas pretensiones. Y eso hace que nos cueste más ser como María.

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  4. Hola Anita… en un día de especial dolor por la nueva ola de atentados en Bélgica tu historia me ha hecho llorar… tu historia y sobre todo la pena de saber que somos medios kiwis, medias naranjas (por lo de mi entrada de ayer) o la mitad de lo que sea, o un todo si acaso no hay otra mitad de nada para compartir… hasta que vengan los vientos cambiados del este o del oeste y ya nos seamos nada, ni solos, ni acompañados… ¡¡Qué pena Anita, de verdad!! Tengo otra vez el alma destrozada y lo malo es que siento que cada vez hay menos espacios bonitos entre los malos, menos tiempo de paz y consuelo entre los de desconsuelo… me estoy haciendo mayor, amiga, suerte que yo también tengo un “José” que me hace más llevadero el camino…. Un besote enorme para todos.

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    1. Pues sólo me queda darte mi enhorabuena por tener a tu “Jose” que coja tu mano Anina cuando vengan los tiempos cambiados y el terror nos haga desesperar. Al menos tienes una mano a la que aferrarte. No sé si eso es consuelo la verdad. Ahora que lo pienso, quizás no es mucho consuelo… Nos hacemos mayores cariño y ciertas realidades asustan demasiado. Mi abrazo más cálido amiga.

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  5. Afortunadamente esas personas existen. Aman de verdad, desde lo más profundo de su ser y son capaces de dar lo mejor de si mismas en beneficio del otro, sin mirar su propio interés o dejándolo en un segundo término.
    Son personas maravillosas.
    Si el mundo tuviese más personas así, seguramente sería un lugar más habitable, más humano.
    Gracias por compartir tu experiencia.

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  6. Bonita historia, pero aunque nos parezca mentira aún hay historias de amor parecidas. Algunas me tocan de cerca. Es difícil pero no imposible, lo que pasa es que eso tal vez ” no vende”. Aún es posible confiar en el ser humano y sus sentimientos, estos, ya sabes que son atemporales. Buen día.

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  7. Mi Ana, me gusta tu entrada, porque siempre he creído en ese amor eterno. Yo tuve la suerte de encontrar mi José, pero me gustaría que muchas más personas pudieran encontrarlo o por lo menos que creyeran que esa eternidad si que existe para el amor.
    Mil besos, mi preciosa.

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  8. Voy a tomarme la libertad de dejar un comentario un poquito extenso. La razón de ello es que tu “relato” me hizo recordar un fragmento de una novela que parece haber sido escrita por la misma historia o por el mismo autor. Dejo una pequeña aclaración para que se entienda mejor de qué va la historia: un hombre habla, a los cuarenta años, de la relación entre sus padres (nunca conoció a su padre, quien murió antes de su nacimiento); aquí habla de porqué su madre quitó todas las fotos de su marido al morir.
    “Y no es que esas cosas no hubieran existido; que no hubieran tenido su lugar en el orden preciso de aquella casa. Sino que mi madre, ante la perspectiva de su viudez, había optado por quitarlas de esos lugares donde habían permanecido por un espacio de tiempo que me es imposible precisar y donde lo habían hecho más por la fuerza rutinaria de su presencia que por el acto evocativo que representaban. Las había quitado de allí por la misma razón que otras mujeres erigen un pequeño altar donde, además de una fotografía del muerto colocan velas o la imagen de un santo; o aquellas otras que colocan portarretratos del hombre que las dejó y al que tanto amaron (en los retratos siempre está el hombre solo, nunca con ellas, como si ese contacto físico impreso en un papel amarillento fuese una de las formas de profanar a esa memoria); o aquel otro grupo no menor en cantidad de integrantes que guardan el lugar habitual de los objetos que el muerto usaba o que quería; quizá un paraguas, un cenicero, un vaso o hasta la ropa colgada prolijamente en el placard; las camisas bien planchadas y los botones del saco cosidos con esmero. Mujeres que aun después de mucho tiempo seguían durmiendo en un solo lado de la ancha cama matrimonial para así poder sumar un sueño previo al sueño involuntario de cada noche: el que un cuerpo tan conocido como deseado se metiera entre las sábanas con la sutileza amable de no querer despertarlas, pero con la hombría suficiente como para terminar haciéndolo; como si el dueño de ese cuerpo sólo se hubiese ido de viaje; un viaje largo quizá, pero nunca tanto como al que realmente se habían ido”.

    Espero no haberme propasado con la extensión del comentario.

    Abrazos.

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    1. Como siempre cada vez que vienes me sorprendes!!! Esas fueron casi las mismas palabras que María empleaba para contarme cómo tenía la presencia de su marido en la cama después de que ya se hubiese ido. Sola dormida en su lado de la ancha cama matrimonial….
      La diferencia está en que este no era un relato ficticio, era la realidad de esta maravillosa mujer. El resto de tu fragmento es fabuloso. Gracias por compartirlo con nosotros. Me encantaría saber de qué libro se trata.
      Un beso enorme querido Borgeano.
      P.D. Tus extensos comentarios son estupendos y los leo siempre con expectación. Jamas son una molestia, todo lo contrario, solo me permiten aprender!!! Gracias

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      1. Bueno, te lo digo pero guarda el secreto; el fragmento es de la novela que estoy escribiendo (desde hace mil años). Me alegra saber que te ha gustado, eso significa que no voy mal encaminado (lo único malo es que no trabajo lo suficiente en ella, eso lo reconozco y lo padezco).
        Gracias por tus palabras y tu paciencia infinita.

        Abrazo enorme y agradecido.

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  9. Que bonito Ana.
    Historias como la que nos relatas nos demuestra que existe ese amor eterno, ese creer en el otro incondicional, ese otro que aún habiendose ido, sigue estando presente en cada rincón.
    Hoy en día cuesta más creer en ese tipo de amor, asistimos a una crisis de valores o quizás el mundo nos ofrezca tantas posibilidades que nos volvamos inconformistas, sin luchar lo suficiente. No se, en todo caso, tu historia es preciosa, una joya…nunca mejor dicho.

    Un abrazo.

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  10. Muy grande Ana! lo que cuentas, como lo cuentas, y sobre todo que tuvieras la agilidad suficiente como para dar lo que más necesitaba “Maria”, ese abrazo que seguro que no olvida. Un besote fuerte y muchas gracias por compartir.

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  11. Ahora ya sabemos que la realidad supera la ficción …..
    Es como tu has contado esta historia que me fascina, querida “al borde de los cuarenta”!
    Me pregunto como escribirás al borde de los cincuenta…..
    Eres una novelista nata!

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  12. En muchas ocasiones, el mayor regalo que puedes hacerle a una persona es escucharla, darle un poco de ese valioso tiempo que a veces perdemos en nimiedades, para que pueda simplemente, contarnos su historia… Tú lo hiciste posible, la calma llega compartiendo las palabras… lleven lo que lleven enredado a sus letras, ya sean penas o el amor en forma de abrazo.
    Entre aviones y aeropuertos, tus reflexiones siguen cautivando a tus fieles seguidores.

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      1. Bueno, ya estoy en Tenerife, mi casa. Más de cuatro meses la casa cerrada… Uno de los coches sin batería, correo apilado en la mesa, cosas caducadas, no me acuerdo donde están otras… mi sofá, mi cama…mi casa, por fin.
        Gracias por tu preciosa bienvenida. Ya estoy pensando en algo para corresponderte.

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  13. De primeras me he emocionado. No sé. Creo que porque así también veo la historia de mis abuelos. De ahí, he pasado a… Bueno, se me ha pasado al ver la conversación de Óscar, Margui y tuya, que me habéis hecho reír. Con el resto de los comentario he vuelto a encontrar la serenidad y apreciar una historia tan esperanzadora.

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  14. Hoy me has escrito un comentario en mi post en el que hablábamos de escuchar y oír. Hoy Ana, nos muestras como tú eres una maestra de la escucha.
    Hoy Ana, he escrito un comentario en un post en el que hablabas de mirar a los ojos, al interior de los ojos.
    Hoy Ana, nos muestras como mirar, que no ver, dentro de los ojos de una persona.
    Lo maravilloso no es la historia de María y José (que es maravillosa), lo maravilloso es que tú estás atenta a lo que te rodea y eso pasa por algo tan simple como ser quien eres, Ana.
    Gracias por escribir, gracias por compartir, Ana

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  15. Mi homenaje es también para ti, por contarnos tan bien estas lecciones, por tocarnos la fibra lo suficiente como para impedir que nos durmamos. Bicos.
    (se me había pasado esta entrada, la acabo de ver en un blog que se hizo seguidor, paolajackeline)

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